manuel thong

jueves, 17 de marzo de 2011

Último día en Hanoi.

En casa de Kim y Chuong, nos acompañan Malen y los Guillem
Manuel en lo suyo
Con Kim y Chuong
Antes de empezar la degustación de ranas y cangrejos


En el 22
      Día de lluvia, recogida y dsepedidas, y aunque tenemos unas ganas locas de llegar a casa, también nos da un poco de pena decir adiós al  lugar de origen de Manuel. Hemos encontrado personas encantadoras por doquier, si bien es verdad que Thuy nos ha allanado mucho el camino presentándonos en la distancia a varios de sus amigos. Teníamos la experiencia de la hospitalidad vietnamita en otros lugares gracias a ella y ahora nos ha brindado la oportunidad de disfrutar de la educación y cálida acogida con la que te obsequian en este país.

   Kim (amiga de la infancia de Thuy) y su marido, el pintor Pahm Binh Chuong, nos han invitado a tomar un te en su casa, muy cercana a nuestro hotel. La húmeda y oscura entrada a un edificio centenario en pleno centro de Hoan Kiem, la zona más populosa y ruidosa de Hanoi, no auguraba nada del precioso ático en el que viven Kim y Choung. Luz, silencio y buen gusto, aderezado con las excelentes pinturas del dueño. Clara les ha correspondido con unas cuantas obras suyas, y Manuel con la tranquilidad que ya le caracteriza (sólo llora cuando quiere comer).

    Hemos comido en el Restaurante 22, literalmente una casa de comidas, a cuyo comedor pasas sólo después de atravesar el salón y la cocina de la vivienda. La dueña y su hija se ocupan de los dos bebés mientras nosotros comíamos. Les encantan los niños pequeños, como ya hemos contado, en todos los sitios de cogen a los niños, aunque pesen el quintal que pesa el nuestro.
     Aquí muchos restaurantes se denominan y conocen por el número de la calle que ocupa el local. Hay muchos, por ejemplo el 69, al que van muchos occidentales con sonrisilla picarona  sin saber que es un número que aquí significa buena suerte y fortuna, y por eso lo conservan los dueños.

     El resto de la tarde haciendo las maletas que ahora estamos terminando. Mañana a las 20h sale nuestro vuelo de la Thai Arways - TG 948. De momento vamos separados y sin cuna, así que iremos prontito a ver se apiadan de nosotros.

     Escribiremos la última próxima entrada desde casita. Hasta pronto
  

miércoles, 16 de marzo de 2011

En la Embajada de España: el visado de Manuel

En la entrda de la embajada
Casi todas las familias
Depaartiendo con los amigos de toda la vidad (Mai  ha vivido en el mismo centro que Manuel)
Al volver: la mamá feliz
Técnica de aplicación de crema-culito
El lechón ya está en la cazuela
También lloro, no os vayais a creer
Técnica de cerrado de la crema


De compras para los amigos
Descansando
Compras con los amigos
Ojo al peso!

Listos para salir
    Hoy es un día muy importnante, un paso administrativo más que nos da el pistoletazo de salida hacia casa. Hemos estado en la embajada con el resto de familias de nuestro grupo y el viernes obtendremos el visado para volar hacia Bangkok por la noche. El sábado a las 8h de la mañana llegamos a Madrid. Dadas las horas, quedais excusados absolutamente todos, excepto la familia más cercana que no tiene hijos, es decir, José Manuel y Eva, que tendrán el detalle de madrugar y llevar nuestro coche: GRACIAS DE CORAZÓN.

   Además ha todado despedida: el pequeño Teo sale mañana hacía la Línea de la Concepción con sus papás Marisa y Pedro. Los siguientes nosotros y el resto, Ana y Serafín de Ibiza con sus hijos Pablo y Ainoha, Carol y David con la dulce Mai rumbo a Madrid, Ana y Fran con Álvaro, el otro ceporrete del grupo hacia Málaga y Eli y Ángel con el espabilado de Hugo camino de Huelva. Ha sido un placer "parir" junto a todos ellos.

   Hoy además hemos pesado al lechón, nunca mejor dicho si os fijáis en la báscula. No ha sido fácil, pero a la vista está el peso de la criaturita. Ponemos unas fotos de Manuel desnudito solictadas por su tía Estrella, que quiere verle las lorzitas. Atentos al nivel de los cuidados de Clarita.

     Hace mucho mucho frío.

En las casas de Vo Ta Hung y Le Dinh Nghien

Contemplando los cuadros de Vo Ta Hung

   
Disfrutando de la tranquilidad del estudio del artista
Vo Ta Hong


Vo Ta Hong
La red del pescador

En la casa vietnamita hay que descalzarse (costumbre que queremos implantar en Madrid)


Navegando por el rio Rojo

En la puerta de la casa esperando un taxi

Paseando por Hanoi bajo la lluvia

Escribiendo unas postales a la familia y amigos


Preparando la "pota" de marisco

   La casa típica aqui es muy estrecha y con mucho fondo, y una única vivieda puede tener más de cuatro pisos, como en este caso. Vo Ta Hung nos ha permitido ver su estudio en la cuarta planta, un lugar donde se respiraba tranquilidad, gracias a las obras dedicadas a la luna y a la buena música. Sus obras con muy coloristas y con técnicas mixtas, muy interesantes. Nos llevamos a casa el catálogo para tomar medidas porque creo que nos vendrán un poco grandes, ya que las paredes de su casa son inmensas y el formato más pequeño en el que apenas trabaja se apróxima a 1m x 1m. 


     En el camino de vuelta hemos descubierto un restaurante local de lo más interesante, especializado en Hot Pots, es decir, una especie de fondue pero con sopa de carne o pescado. Vamos que tú mismo te preparas una sopa riquísima en la mesa y vas picoteando mientras se cocina el caldo de todos los ingredientes  que en nuestro caso han sido: almejas, langostinos, gambas, bichas negras (creemos que caracoles), espinacas de mar, bambú, setas, etc, etc. Todo ser vivo estaba vivito y coleando antes de introucirlo en la pota hirviendo. Clara se lo ha pasado genial y Manuel ha ido de brazo en brazo de las camareras, lo cual nos ha venido muy bien porque no teníamos carrito, aunque la verdad, a mí me parece que a este rítmo este niño va a hacer el apego con nosotros en la vida...

El pajarito durmiendo
     Esta tarde estamos deseando ir con  Anh y Tham a visitar la casa de Le Dinh Nghien , el único artista de pinturas tradicionales Hang Trong que queda en Hanoi. Este hombre vive en la calle que da nombre a estas pinturas, una calle que fue famosa a principios del siglo XX por la calidad de su artesanía tradicional (pinturas, tambores del pueblo de Lieu Thuong y sombrillas de Dao Xa). En esta calle se establecion  muchos artesanos tradicionales procedentes de todo el país, montando talleres familiares de pintura e impresión.

Vu Anh traduciendo
Le Dinh Nghien
Con Vu Anh, a la que estamos profundamente agradecidos
    Al final no pudimos ir hoy debido a la lluvia, aunque cuento  la visita que hicimos  a posteri en esta entrada en la que ya está la información sobre este hombre que nos ha impresionado tanto a los tres, a Anh, a Gabi y a mí. Es el penúltimo eslabón de varias generaciones de pintores de Hag Trong. Aunque está trasmitiendo el "oficio" a su hijo, en estos momentos es la última persona que utiliza esta técnica de pintura. Una técnica que reproduce escenas antiguas que representan diversas leyendas vietnamitas.
Manuel, también bastante integrado en el ambiente
    Se trata de un hombre que ha expuesto y enseñado por medio mundo, además de ser restaurador del museo de arte de Hanoi. Sin embargo, vive en una humilde casa bajo la vía de un tren. (pudimos comprobarlo). Según le cuenta a Anh, los principios familiares le impiden aprovecharse o cargar un precio excesivo por sus obras. No trabaja por dinero, sino porque es una tradición familiar, además de una pasión. Nos ha enseñado las antiquísimas planchas heredadas de su familia con las que realiza los grabados que luego pinta. Algunas pinturas son enteramente originales, ya que las planchas matrices se han perdido. Estamos seguros de que podría hacer un suculento negocio con estas obras, en las galerías de Hanoi, y sin embargo, no sólo nos pide un precio muy bajo por ellas, sino que intenta ir a buscar el cambio de unos céntimos que sobraban para devolvérnoslo.

Pinturas Hang Trong
Una de las más bonitas
Clara totalmente ambientada
     Por cierto, hace un frío de carallo!

domingo, 13 de marzo de 2011

Segundo mensaje de clara

     Hola a todos,

     ayer estuve en el zoo y me pareció muy bonito. Lo mejor fue cuando me monté en la montaña rusa con mamá. Mis papas me compraron un globo de elefante que se  fue volando hasta el cielo. Me lo estoy pasando muy bien pero quiero volver a casa porque os echo de menos, sobre todo a Flor.

    Un beso a todos

El Templo de la Literatura

En el mercado
Amistades interesadas

De tapas por Hanoi
Relajadito en el hotel
    

De tapas, pero con la familia

Probando los rambutanes
En la entrada del Templo de la Literatura
Una media sonrisa después de comer
Aprendiendo filosofía vietnamita
    Dos días libres, bueno tres, porque el lunes ya no vamos a la Embajada de España, último requisito que nos queda para volver a casa. Cómo pasear por el centro es bastante difícil, hemos decidido ir paseando hacia las afueras... El Templo de la Literatura, un remanso de paz supuestamente a dos kilómetros de donde estamos se ha convertido en una meta de difícil consecución. Nos hemos perdido y hemos experimentado la experiencia del "peatón de alto riesgo" en toda su plenitud. Para relajarnos hemos hecho un par de paraditas, en la puerta de la Catedral de Hanoi para tapear estilo vietnamita con un té al limón y unas pipas. Comida en Koto, un restaurante relajante lleno de fotografías de Bill Clinton, otro de sus visitantes ilustres antes que nosotros. La vuelta a través del mercado. Clara se ha hecho adicta a los rambutanes, una fruta exquisita y muy fácil de pelar con las manos sucias.
   Manuel y Clara se han portado como ya es costumbre, dos muchachotes curtidos en viajes y aventuras.

Comida en casa de Anh

Escultor de fimo en el zoo
¿Por qué no importaremos lo bueno de cada lugar?
Clara haciendo el reportaje
Enseñándonos lo que les gusta a los niños vietnamitas (básicamente lo mismo que a los españoles)
El hijo de Than, solo en la mesa mientras todas estamos alrededor de Manuel
Clarita aprendiendo a coger a Manuel como es debido
Tomando la papilla que no quiere con nosotros---
Con Than
Ms Anh
Relajado en casita es como mejor se está
Tengo hoyuelos y todo
Entrando en el zoo
Así se pasea por aquí
Me lo como (¿se puede hacer otra cosa??)
Merendando en el zoo
Con papá en el lago del amor
Rebañando el algodón de Clars
Algodón de azucar
     El domingo,el centro de Hanoi se levanta algo más tranquilo de lo habitual, así que dormimos hasta más tarde. Normalmente las motos empiezan a pitar sobre la 5 o 6 de la mañana, y nuestra habitación nada más que tiene 5 ventanas que dan a un cruce de calles. 

     Hoy Anh, amiga de Thuy nos ha invitado a comer en su apartamento, a media hora del centro. Nos esperaban Anh, su hermana, su sobrina y Than (seguro que no se escribe así), otra buena amiga de Thuy con su hijo de 11 años. Nos hemos puesto literalmente morados a comer Nem (rollitos vietnamitas) de varios tipos, entre otras exquisiteces. Anh ha sido una anfitriona encantadora, nos ha hecho sentir muy a gusto, nos decía todo el tiempo "relax, relax". Encima, entre tantas mujeres han conseguido que  Manuel se tome  la papilla con cuchara, así como si tal cosa. Llevávamos intentándolo desde el jueves, y aparte de ponernos todos perdidos, no habíamos conseguido gran cosa. El niño estaba absolutamente relajado, porque no sólo es el idioma, también es la forma de cogerle y de darle de comer, los olores, los sabores,  TODO ES DIFERENTE PARA ÉL. Bastante bueno es que desde el jueves su vida ha cambiado radicalmente y le llevamos de acá para allá y no se le oye llorar más de 5 minutos al día, y encima nos obsequia con sonrisas después de comer o del baño. En casa de Anh  se han extrañado, como todo el mundo, por su color de piel y de pelo. Creemos que parte de algún país nórdico también entra en nuestra familia, además de Vietnam y de China, por supuesto.

   Clara se merecía un premio después de tanto Templo de la Literatura y visitas en inglés, así que la hemos llevado al Zoo, un lugar donde hay cosas mucho mejores que ver a los animales: montar en mil cacharros, comer algodón de azucar, comprar figuritas de fimo y globos muy divertidos y pasear por un hermoso lago. 

     Mañana tenemos otro día de espera, no está claro que podamos volver cuando teníamos previsto, os iremos contando.